Mushroom, Bracket and PuffballPsilocybe guatapensis se ha registrado en Colombia, la extensión de presencia EOO estimada es de 503 km2 y el área de ocupación AOO estimada se basa en ocurrencias conocidas de los registros de especímenes y en reescalar el mapa del Área de Hábitat a una cuadrícula de 2x2 km, cuyo límite inferior es de 8 km2 y el superior es de 136 km2 (Cazalis et al. 2024). Este rango supone que todo el hábitat adecuado estaría ocupado por la especie; sin embargo, esto no puede asumirse con certeza, ya que la población para esta especie es muy pequeña y restringida a sólo tres registros. P. guatapensis se ha encontrado en regiones montañosas dentro de un bosque subtropical con Podocarpus, en el orobioma del Zonobioma de Bosque Húmedo Tropical (Guzmán et al. 1994). A pesar de que el ecosistema en los sitios donde se registró la especie se encuentra en estado de Preocupación Menor (LC) de acuerdo a la Lista Roja de Ecosistemas (LRE) de Colombia de la UICN, es un ecosistema susceptible de sufrir procesos amenazantes debido a la existencia de actividades antrópicas que representan una amenaza significativa para su conservación tales como: la introducción de pastos como el Kikuyo (Pennisetum clandestinum), la extracción de maderas, degradación y cambio en el uso de suelos por ganadería (pata de vaca/terracetas de ganado) y la creciente deforestación a la que se encuentran expuestos los bosques subtropicales altoandinos de Podocarpus (Etter et al. 2017, Escobar et al. 2023). La presión de estas actividades antrópicas, podrían contribuir de manera significativa a la pérdida y fragmentación de la calidad del hábitat para P. guatapensis, la conversión y degradación de los ecosistemas puede afectar a toda la población (>90%), y es probable que provoque descensos rápidos de sus poblaciones (IUCN 2013).
Por consiguiente, la especie se ajusta a los umbrales de la categoría En Peligro Crítico (CR) bajo el Criterio B2ab(iii) debido a su AOO reducido, los individuos se encuentran en subpoblaciones pequeñas y relativamente aisladas es decir severamente fragmentadas, las pequeñas subpoblaciones pueden extinguirse con una probabilidad reducida de recolonización; sumado al deterioro continuo de la calidad del hábitat. Adicionalmente, la especie se ajusta a la categoría En Peligro (EN) bajo los Criterios B1ab(iii)+2ab(iii) debido a su EOO y AOO reducidos, individuos en subpoblaciones pequeñas y relativamente aisladas y severamente fragmentadas y deterioro continuo de la calidad del hábitat (UICN 2012, Comité de Estándares y Peticiones de la UICN 2019). Al tener en cuenta el pequeño tamaño poblacional o de individuos maduros estimados, el cual en cada subpoblación es mucho menor a 50 individuos maduros, por lo cual, se ajusta a la categoría En Peligro Crítico (CR) bajo el Criterio C2a(i). El tamaño poblacional estimado para la especie es bastante pequeño ya que no se conocen reportes adicionales sobre la observación o colecta en campo de la especie desde el año 1990 (Guzmán et al. 1994, Universidad de Antioquia 2017). Por lo tanto, la especie se ajusta a la categoría En Peligro Crítico (CR) bajo el Criterio D, de acuerdo con los umbrales establecidos para este criterio, un tamaño poblacional pequeño basta para que aumente el riesgo de extinción (UICN 2012, Comité de Estándares y Peticiones de la UICN 2019).
Considerando que el Área de ocupación AOO es restringida, típicamente menor a 20 km2 y que la especie está expuesta a amenazas continuas en el tiempo y el número de localidades reducidas en las que se conoce, es probable que estos factores contribuyan a su disminución o eventual desaparición, incrementando el riesgo de que P. guatapensis se encuentre En Peligro Crítico (CR) o potencialmente Extinta (EX) en un muy corto plazo, teniendo en cuenta los umbrales de la categoría Vulnerable (VU) bajo el Criterio D2. Al asignar la categoría más alta, la especie es evaluada como En Peligro Crítico (CR) bajo los Criterios B2ab(iii); C2a(i); D (IUCN 2012, Comité de Estándares y Peticiones de la UICN 2019).
Psilocybe guatapensis es una especie similar a Psilocybe cordispora R. Heim, conocida sólo en México, P. guatapensis se diferencia por la base subbulbosa de su estípite, el píleo mamilar y los queilocistidios más pequeños de 16-28 x 3-5 µm. [(20-) 25-35 x 5-6 µm en P. cordispora]. Otra especie relacionada es Psilocybe mammillata (Murrill) A.H. Sm., que carece de estípite bulboso y se diferencia también por sus queilocistidios de 12-17 µm de largo. Todos estos hongos, incluyendo P. guatapensis, pertenecen a la sección Cordisporae, que posee propiedades neurotrópicas (Guzmán et al. 1994).
Psilocybe guatapensis debe considerarse para una evaluación de la Lista Roja Global debido a su distribución geográfica extremadamente restringida, su tamaño poblacional muy pequeño y la intensa y continua pérdida de calidad del hábitat a lo largo de toda su área de distribución conocida en Colombia. La especie sólo se conoce de tres registros en el departamento de Antioquia en 1990, con un tamaño poblacional total estimado de aproximadamente 30 individuos maduros, lo que implica un alto riesgo de extinción por efectos estocásticos y perturbaciones locales. Además, su Área de Ocupación (AOO) es restringida y el ecosistema en donde se encontró está sometido a fuertes presiones antrópicas como la deforestación, introducción de pastos, extracción de maderas, degradación y cambio en el uso de suelos por ganadería. Estas amenazas tienen el potencial de afectar a más del 90% de la población, provocando descensos rápidos y severos. En conjunto, estos factores cumplen claramente los umbrales de la categoría En Peligro Crítico (CR) bajo los criterios B2ab(iii); C2a(i); D, lo que justifica plenamente su inclusión y evaluación prioritaria en la Lista Roja Global.
Psilocybe guatapensis es un hongo que se ha reportado en Colombia, con tres registros en el departamento de Antioquia en el municipio de Guatapé, en la Finca Montepinar a 1.850 m de altitud (Guzmán et al. 1994, Universidad de Antioquia 2017).
El tamaño poblacional se estimó utilizando el concepto de individuo funcional, lo que permite una estimación comparable del tamaño poblacional para su inclusión en evaluaciones de riesgo de extinción. Para hongos terrestres un individuo funcional se define como el conjunto de esporocarpos de una misma especie presentes dentro de un diámetro de 10 m, generalmente atribuibles a un mismo geneto. A partir del número de localidades registradas se estimó el número de individuos funcionales y, mediante reglas de conteo estandarizadas, este valor se transformó en una estimación del número de individuos maduros (Dahlberg and Mueller 2011). En Colombia se han recolectado tres ejemplares de Psilocybe guatapensis en el departamento de Antioquia, municipio de Guatapé, para esta especie se estima que el tamaño poblacional total es de 30 individuos maduros (Guzmán et al. 1994, Universidad de Antioquia 2017).
La población presente en Colombia se encontró asociada a un ecosistema de montaña altoandina con Podocarpus, en orobiomas del Zonobioma de Bosque Húmedo Tropical, el ecosistema en los sitios en donde se registró P. guatapensis se ha clasificado en estado de Preocupación Menor (LC) de la Lista Roja de Ecosistemas (LRE) de Colombia; sin embargo, este bioma es susceptible de sufrir procesos amenazantes debido a la existencia de actividades antrópicas por la introducción de pastos como el Kikuyo (Pennisetum clandestinum), la extracción de maderas y degradación de suelos por ganadería (pata de vaca/terracetas de ganado) (Etter et al. 2017). Estas presiones y actividades de transformación, cambio en el uso del suelo y deforestación, podrían contribuir de manera significativa a la alteración y degradación del hábitat para P. guatapensis, la conversión y degradación de los ecosistemas puede afectar a toda la población (>90%), y es probable que provoque descensos rápidos de las poblaciones de P. guatapensis (IUCN 2013).
Population Trend: Decreasing
Psilocybe guatapensis es un hongo que crece en suelos arcillosos de color marrón anaranjado cubierto de musgos, en un bosque subtropical en Orobiomas del Zonobioma de Bosque Húmedo Tropical, recolectado en el departamento de Antioquia, municipio de Guatapé, Finca Montepinar en el terraplén de una carretera, con Podocarpus, de hábito cespitoso y gregario. La formación de basidiomas ocurre entre septiembre y noviembre según los registros de colecta (Guzmán et al. 1994, Universidad de Antioquia 2017).
La principal amenaza conocida para Psilocybe guatapensis es la pérdida y fragmentación de su hábitat, como consecuencia directa de presiones antrópicas, a pesar de que el estado del ecosistema de los sitios estimados en donde se registró P. guatapensis se encuentra dentro de la categoría de Preocupación Menor (LC) de la Lista Roja de Ecosistemas (LRE) de Colombia, existen procesos antrópicos amenazantes debido a la introducción de pastos como el Kikuyo (Pennisetum clandestinum), la extracción de maderas y degradación de suelos por ganadería (pata de vaca/terracetas de ganado) (Etter et al. 2017). Estas actividades representan una amenaza significativa para la conservación de P. guatapensis el cual se ha encontrado en regiones montañosas dentro de un bosque subtropical con Podocarpus, en el orobioma del Zonobioma de Bosque Húmedo Tropical (Guzmán et al. 1994). En Colombia el género Podocarpus, integra la familia Podocarpaceae, esta diversa familia forma parte estructural de los bosques tropicales y subtropicales de montaña, en Centro y Suramérica. A pesar de que muchas especies de Podocarpaceae presentes en los ecosistemas altoandinos pueden alcanzar una longevidad de varios siglos, sus poblaciones se encuentran expuestas a crecientes presiones antrópicas como la transformación del uso del suelo y la deforestación, que han provocado una reducción de las poblaciones de varias especies en la región Andina (Escobar et al. 2023). La presión de estas actividades antrópicas, podrían contribuir de manera significativa a la alteración y degradación del hábitat para P. guatapensis, la conversión y degradación de los ecosistemas puede afectar a toda la población (>90%), y es probable que provoque descensos rápidos de sus poblaciones (IUCN 2013).
Psilocybe guatapensis tiene registro de presencia dentro o en cercanías a las siguientes Áreas Protegidas existentes que pueden contribuir a su conservación: En Colombia:
En el municipio de Guatapé, en cercanías (1,95 km) de áreas de Hallazgos Arqueológicos de importancia para la protección en el Zonobioma de Bosque Húmedo Tropical
Municipio de Guatapé, en áreas del Distrito Regional de Manejo Integrado: Embalse El Peñol Y Cuenca Alta Del Río Guatapé
Municipio de Guatapé, reportes en áreas consideradas de importancia para la distribución de especies asociadas a procesos de dispersión y polinización en el Bosque Húmedo Montano Tropical (Etter et al. 2017).
Debido a que el ecosistema y hábitat para P. guatapensis experimenta presiones antrópicas por actividades que representan una amenaza significativa para su conservación; se hace necesario mejorar los hábitats degradados o restaurar las funciones del ecosistema y las funciones perdidas, así como la urgente modificación de la política de uso de la tierra para reducir la deforestación y detener la expansión de la frontera ganadera, fomentar el uso de prácticas de manejo sostenible del suelo, acompañada de actividades de sensibilización y capacitación sobre el conocimiento, la importancia de la conservación de los bosques húmedos tropicales y subtropicales y los hongos que los habitan, destacando la importancia de sus roles ecológicos en estos ecosistemas. Adicionalmente se necesita ampliar parques públicos o privados, reservas y otras áreas de protección y generar planes de conservación a largo plazo para las áreas en donde se ha recolectado y las potenciales áreas de distribución; también son necesarios el mantenimiento y gestión adecuadas del hábitat, diseño del sitio, demarcación de fronteras, construcción de vallas, capacitación del personal de áreas protegidas, control de la expansión agropecuaria, deforestación y extracción de maderas, entre otras actividades amenazantes. Asimismo, elaborar e implementar normativas o leyes para promover el reconocimiento explícito de los hongos como parte esencial de la biodiversidad, su conservación e inclusión en programas de regulación ambiental, planes de monitoreo, ordenamiento ambiental del territorio y agendas de conservación nacional e internacional, supervisando el cumplimiento de las leyes; finalmente, el desarrollo de empresas que dependan directamente del mantenimiento de los recursos naturales o proporcionen medios de vida sustitutos para cambiar comportamientos y actitudes (IUCN 2013).
Es necesario ampliar la investigación en torno a su distribución e inventario en campo, incluyendo áreas de distribución en Bosques Húmedos Tropicales, que han sido poco o nada exploradas, generar secuencias de ADN para posteriores estudios taxonómicos, moleculares e inferencia filogenética, determinar cómo ha cambiado la población en el pasado; ampliar la investigación en torno a su uso sostenible y de bioprospección, las medidas necesarias para conservar, recuperar o mejorar el estado de conservación de la especie y monitorear continuamente la tendencia poblacional a futuro.
Guzmán et al (1994) mencionan que Psilocybe guatapensis pertenece a la Sección Cordisporae, hongos Psilocybes con propiedades neurotrópicas. Aunque en la actualidad no se ha encontrado reportes sobre su uso, Guzmán et al (2004) discuten que existe evidencia que sugiere el posible uso indígena de hongos neurotrópicos en América del Sur, sustentada en el análisis de pectorales de oro del Darién atribuidos a los indígenas Quimbaya (Schultes and Bright 1979). Estas piezas, actualmente conservadas en el Museo del Oro de Bogotá, corresponden a figuras antropomorfas de entre 65 y 116 mm de altura, las cuales presentan dos pequeñas cúpulas en la cabeza con forma de hongos, incluyendo un estípite. Un rasgo distintivo importante en estas representaciones es la presencia de dos alas ubicadas a ambos lados de las figuras. Schultes and Bright (1979), en concordancia con lo propuesto previamente por Pérez de Barradas, quien en 1954 discutió, que las dos cúpulas aluden al consumo de hongos. Asimismo, señalan que en diversas culturas indígenas de México los hongos sagrados se ingieren en pares, lo que refuerza la asociación simbólica con las dos estructuras observadas en las figuras (Guzmán et al. 2004). Por otra parte, los efectos neurotrópicos de estos hongos, frecuentemente descritos como una sensación de vuelo, podrían explicar la presencia de las alas. En conjunto, estos elementos apoyan la hipótesis de que los pectorales de oro fueron elaborados por comunidades indígenas colombianas en el contexto de prácticas rituales vinculadas con el culto a los hongos neurotrópicos (Guzmán et al. 2004).
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